En Morelia, muchas veces vemos que el subsuelo combina depósitos lacustres con ceniza volcánica, lo que genera suelos blandos de alta compressibilidad. Para un túnel, ese contraste exige un análisis geotécnico detallado que anticipe deformaciones y colapsos. Trabajamos con equipos de campo y laboratorio acreditados bajo ISO 17025, integrando la tomografía sísmica para detectar heterogeneidades en el subsuelo. Solo con datos precisos se define el método de excavación y el sostenimiento adecuado para cada tramo del proyecto.

Un suelo blando mal caracterizado puede provocar asentamientos diferenciales en superficie que dañan edificios históricos durante la excavación.