Un error frecuente entre las constructoras que operan en Morelia es subestimar el poder destructivo de los flujos de detritos durante la temporada de lluvias. Al pie del cerro del Punhuato o en fraccionamientos cercanos a la salida a Pátzcuaro, los desarrollos se enfrentan a cárcavas activas que, sin un análisis de flujos de detritos previo, pueden sepultar viviendas en minutos. Este estudio modela la trayectoria, velocidad y volumen de material suelto —desde arcillas hasta bloques de basalto— que baja por las barrancas. Combinamos el modelado con ensayos de permeabilidad en laboratorio para estimar la saturación del suelo y con geoceldas como solución de contención en taludes críticos. Sin este análisis, cualquier proyecto en ladera corre el riesgo de quedar interrumpido por una avenida de lodo.

Un flujo de detritos puede alcanzar 10 m/s en pendientes del 20%, arrastrando rocas de más de 1 m³ sin previo aviso.