El clima de Morelia, con lluvias concentradas entre junio y septiembre, altera la humedad natural del suelo de manera estacional. Nuestra experiencia en la región nos muestra que los horizontes arcillosos y los depósitos de ceniza volcánica requieren un análisis granulométrico riguroso para evitar errores en clasificación. El método combinado de tamices e hidrómetro, conforme a la NMX-C-077-ONNCCE, permite capturar la fracción fina que escapa a la malla #200. En proyectos de vialidades o edificaciones sobre la antigua ribera del lago de Cuitzeo, ese detalle define el comportamiento hidráulico del terreno.

La fracción menor a 0.075 mm en suelos de ceniza volcánica de Morelia puede exceder el 40%, exigiendo hidrómetro para clasificación precisa.