Muchas constructoras en Morelia asumen que el suelo de la ciudad es uniforme, pero la realidad es otra. La variabilidad geológica entre la zona norte, cerca del cerro del Quinceo, y el sur, hacia la salida a Pátzcuaro, exige una clasificación precisa. Sin un análisis USCS o AASHTO, es fácil diseñar cimentaciones sobredimensionadas o, peor aún, insuficientes. La clasificación de suelos USCS/AASHTO en Morelia evita esos errores al identificar el tipo de partículas, la plasticidad y la capacidad de soporte real del terreno. No es lo mismo un suelo arcilloso de alta compresibilidad que un limo arenoso; cada uno exige criterios de diseño distintos. Por eso, antes de verter concreto, conviene complementar con un ensayo SPT para correlacionar la resistencia del suelo con su clasificación.

En Morelia, un suelo arcilloso mal clasificado puede duplicar el costo de la cimentación si se diseña para una resistencia que no existe.