La combinación de suelos volcánicos de la Sierra de Mil Cumbres con los depósitos lacustres del valle de Morelia genera un contraste hidráulico muy marcado. Mientras las tobas y arenas pumíticas presentan coeficientes de permeabilidad (k) del orden de 10⁻³ a 10⁻⁴ cm/s, las arcillas expansivas del subsuelo moreliano pueden descender hasta 10⁻⁷ cm/s. Por eso, determinar la permeabilidad en laboratorio mediante carga constante o variable es indispensable para prever flujos de agua hacia sótanos, evaluar la eficiencia de sistemas de drenaje o dimensionar barreras impermeables. En Morelia, donde el nivel freático varía estacionalmente entre 2 y 12 metros de profundidad, el laboratorio acreditado bajo ISO 17025 aplica el método de carga constante para suelos granulares (NMX-C-432-D) y el de carga variable para suelos finos (NMX-C-432-D), adaptando la presión de confinamiento a las condiciones reales del terreno.

En Morelia, el contraste entre tobas permeables y arcillas lacustres hace que un mismo predio requiera ensayos de carga variable y constante para caracterizar ambos estratos.