Es común que al proyectar edificios en Morelia se asuma que el suelo firme de la zona centro es homogéneo, pero cuando hay depósitos de arena suelta o limos no plásticos saturados, la licuefacción puede ocurrir incluso con sismos moderados. En nuestra experiencia, muchas constructoras pasan por alto que el valle de Morelia tiene capas de relleno y suelos aluviales que, al vibrar, pierden resistencia y se comportan como un líquido. Por eso, antes de cimentar en terrenos cercanos al río Grande o en zonas de expansión urbana, conviene complementar con un ensayo CPT para obtener perfiles continuos de resistencia y detectar esos estratos susceptibles.

En Morelia, un suelo que parece firme en superficie puede licuarse a los 6 metros de profundidad si no se evalúa con ensayos de penetración.