En Morelia, la variabilidad del subsuelo entre depósitos lacustres del lago de Cuitzeo y suelos volcánicos del Eje Neovolcánico exige un diseño de compactación dinámica ajustado a cada sector. No es lo mismo densificar un limo blando en la zona de Ciudad Industrial que un suelo arenoso en la salida a Salamanca. Por eso, el diseño de compactación dinámica en Morelia parte de un reconocimiento de campo detallado, combinando calicatas con ensayos de penetración para definir el espesor de la capa suelta y la energía requerida. En zonas con rellenos mal compactados, conviene complementar la evaluación con un ensayo CPT que entregue perfiles continuos de resistencia, o con tomografía sísmica cuando hay sospecha de cavidades bajo el terreno. El resultado es un plan de impacto controlado, con espaciado y peso del pisón calculados para cada fase del proyecto.

La energía de compactación se ajusta al espesor del relleno: en Morelia un pisón de 15 t con caída de 20 m densifica hasta 5 m de profundidad efectiva.