En Morelia, los suelos de origen volcánico del Eje Neovolcánico presentan una heterogeneidad que ningún ensayo de laboratorio puede capturar por sí solo. La norma NMX-C-ONNCCE define el procedimiento para el ensayo presiómetro de Ménard, una prueba in situ que mide directamente el módulo de deformación (E_M) y la presión límite (p_L) del terreno a distintas profundidades. A diferencia del SPT, aquí obtenemos una curva esfuerzo-deformación real del suelo, indispensable para calcular asentamientos en edificaciones medianas y grandes. En Morelia, donde la subsidencia del lago de Cuitzeo y los depósitos piroclásticos generan capas de resistencia variable, aplicar este ensayo permite dimensionar cimentaciones con datos confiables, no con correlaciones indirectas. Al ejecutarlo en sondeos previos, conviene complementar con un estudio de tomografía sísmica para correlacionar velocidades de onda con la deformabilidad obtenida en el presiómetro.

El módulo presiométrico E_M medido in situ evita sobreestimar la rigidez del suelo volcánico, error común al usar tablas genéricas de laboratorio.