En Morelia, muchas veces vemos que se subestima la interacción entre el suelo volcánico y el refuerzo geosintético. La ceniza y los limos de la región, combinados con las lluvias de verano, generan condiciones particulares que un catálogo genérico de geomallas no resuelve. Por eso, antes de definir el tipo y la resistencia a largo plazo del refuerzo, realizamos una campaña de exploración que incluya calicatas exploratorias para identificar horizontes de suelo blando y zonas de relleno suelto. Solo así podemos garantizar que la especificación de geomallas responda a la deformación real del terreno, no a supuestos de escritorio.

El mayor error en terrenos volcánicos es usar factores de reducción genéricos. La ceniza de Morelia acelera la degradación química si no se especifica el polímero adecuado.