Los suelos volcánicos de la cuenca de Morelia presentan una heterogeneidad marcada. Encontramos desde arcillas lacustres en la zona centro hasta limos arenosos en la periferia, con una napa freática que varía entre 3 y 15 metros según la temporada de lluvias. Por eso el cálculo de factor de seguridad (FS) no puede basarse en parámetros generales. Cada proyecto exige una campaña de exploración que incluya ensayos de campo como el ensayo SPT para determinar la resistencia al corte, y un análisis de estabilidad con criterios de falla locales. Trabajamos con métodos Bishop simplificado y Spencer para taludes, y con el modelo de Mohr-Coulomb para cimentaciones. El resultado es un FS que refleja las condiciones reales del subsuelo.

Un FS de 1.5 en condición estática no es conservador si el suelo es colapsible y la napa freática sube 4 metros en temporada de lluvias.