La expansión urbana de Morelia sobre la antigua ribera del lago de Cuitzeo y los depósitos volcánicos del cerro del Punhuato ha creado un contraste geotécnico único. Mientras el centro histórico se asienta sobre suelos arcillosos de alta compressibilidad, las zonas de desarrollo reciente como Altozano enfrentan lomeríos de tobas y basaltos fracturados. En este escenario, el diseño de muros pantalla requiere entender cómo se comportan los empujes laterales en cada formación. Para obras subterráneas profundas, la interacción con el nivel freático es crítica, especialmente en temporada de lluvias cuando el manto acuífero asciende. Complementamos estos análisis con tomografía sísmica para detectar heterogeneidades y clasificación de suelos para definir la estratigrafía fina.

El principal reto en Morelia es controlar las filtraciones en época de lluvias, cuando el nivel freático sube hasta 3 metros en zonas bajas de la ciudad.